
En el marco de la iniciativa Ez Irentsi-No Tragamos, en la que desde mayo se están haciendo ayunos de dos días reivindicando diversos temas (todos empujando a un cambio de este desquiciado mundo), las dos personas que estamos ayunando ayer y hoy porque No Tragamos que el TAV se lo coma todo, hemos reproducido una escena de todo un clásico del cine: La Quimera del TAV
Hace casi un siglo el abuelo Charlie tuvo que comerse su zapato bien cocinado. Ahora nuestro amigo tendrá que comer cemento. Antes la comida crecía en los árboles, pero los quitaron todos para hacer un camino de hierro y de cemento para el Tren de Alta Velocidad. Decían que iba a traer mucho dinero. Pero el dinero se lo ha comido todo el TAV. Con lo que están gastando en el TAV no nos va a quedar ni para comer. Tampoco nos quedarán árboles, solo el cemento del TAV. Hormigón, ferralla, raíles, y tornillos del TAV y cemento, mucho cemento, cemento de sobra. Asi que llevamos dos días intentando aprender a comer cemento, pero estamos en ayunas, porque el cemento no se come.











